Las reglas para obtener la ciudadanía canadiense son realmente simples. Para tener derecho a solicitarla es necesario cumplir los siguientes requisitos:
  1. Haberse establecido legalmente en territorio canadiense y conservar la residencia permanente por al menos 1.095 días (3 años) dentro de un período de 4 años antes de la solicitud de la ciudadanía.

  2. Tener un dominio razonable para comunicarse en francés y/o inglés que son los idiomas oficiales del país.

  3. Conocer el sistema político y económico canadiense y su situación actual.

Para aquellos residentes permanentes que han estado ausentes del territorio canadiense durante varios intervalos de tiempo, se aplicará lo que se conoce como “Thurlow case”. Un juez decidirá si esas ausencias podrán contarse como presencia en Canadá a efectos de contabilizar los 3 años requeridos para la obtención de la ciudadanía. Lo más importante en estos casos es determinar que para esa persona, Canadá fue siempre su lugar principal de residencia.

El invocar el tiempo fuera de Canadá para que se contabilice como parte del tiempo para obtener la ciudadanía, requiere que se aporten pruebas para justificar tal situación, es decir, que Canadá siempre fue el lugar de residencia. Esto se puede probar mostrando los vínculos permanentes con el país tales como la propiedad de una casa, cuentas bancarias, pago de impuestos, vínculo con residentes o ciudadanos presentes físicamente en Canadá.

Nuestra experiencia en el campo de la obtención de la ciudadanía, ha derivado en resultados satisfactorios en diversas ocasiones en las que en principio pudiera haber dificultades para su aprobación. Con gusto lo asistiremos si usted lo desea, en todo lo relacionado al trámite y obtención de la ciudadanía canadiense.

“ACTA PARA LA CIUDADANIA CANADIENSE” Go to Top

“ACTA PARA LA CIUDADANIA CANADIENSE” PROPUESTA EN EL PARLAMENTO OTTAWA –

Una propuesta para reforzar el valor de la ciudadanía canadiense ha sido presentada ante “la Cámara de los comunes” del Parlamento canadiense el pasado 31 de octubre de 2002.

Denir Coderre, Ministro de la Ciudadanía y la Inmigración, propuso esta “Acta para la Ciudadanía Canadiense” para reforzar la definición y el valor de ser ciudadano canadiense, haciendo mas claros los criterios necesarios para adquirir la ciudadanía.

Una legislación semejante había sido introducida hace pocos años, aunque nunca se había puesto en vigencia. La nueva “Acta para la Ciudadanía Canadiense” refleja el espíritu de los canadienses reflejados a través del proceso legislativo correspondiente.

La nueva legislación propuesta establece de manera clara los criterios objetivos para la obtención de la ciudadanía, asegurando que los futuros ciudadanos canadienses establezcan fuertes lazos con el país, y garantizando que se tomen las medidas necesarias para proteger la integridad de la ciudadanía canadiense.

La legislación propuesta contiene los siguientes puntos:

  • Precisa el concepto de residencia a efectos de la obtención de la ciudadanía, exigiendo la presencia física en Canadá de los aspirantes a ciudadanos por un período de tres años dentro de un lapso de seis anteriores al momento de la aplicación. Esto proporciona mayor flexibilidad para los residentes que deben permanecer fuera del país por largos períodos de tiempo al permitirle a estos futuros ciudadanos que demuestren su lealtad y pertenencia a Canadá.

  • Simplifica la toma de decisiones dentro del proceso y permite que se adelanten los trámites de manera más rápida. Las solicitudes de ciudadanía serán tratadas por personal delegado directamente por el Ministro. Todas las aplicaciones se decidirán con base a criterios claramente establecidos en la ley.

  • Aboga por un trámite más rápido y eficaz en la revisión de las decisiones tomadas. Los solicitantes podrán solicitar al Ministro la revisión de los hechos que condujeron a un rechazo de su solicitud. El Ministro en estos casos estará habilitado para revertir una decisión negativa a favor del solicitante. Esto implicaría un importante cambio con respecto a la legislación actual, en la que para que las decisiones negativas puedan ser cuestionadas, es necesario acudir a los tribunales. También se permitirá a quienes soliciten la ciudadanía que eventualmente elijan acudir a la vía judicial para que un juez federal escuche su caso; en este caso, si el juez encuentra que la negativa no tenía sustento, solicitará al Ministro la toma de una nueva decisión.

Si esta propuesta es aprobada por el Parlamento canadiense, se convertirá en la mayor reforma en esta materia en los últimos cinco años.

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